Me encontraba en el renfe. De repente y como muchas otras veces, una mujer empezó a soltar un sermón para pedir dinero. Cuando llegué a Madrid, no podía evitar sorprenderme por la indiferencia de la gente, pero ahora, yo también bajo la mirada. Aún así, escucho.
Como cientos de personas en España, apenas llegaba a fin de mes. Era madre de cuatro niños y vivía con su "Santa Madre". En cuanto dijo esto, el discurso me empezó a chocar.
Había sufrido una trombosis, tartamudeaba y su pierna izquierda estaba paralizada. Luego, empezó a hablar de Dios. Pedía, en nombre de Dios que le ofreciéramos algo de dinero o comida. Nos decía, en nombre de Dios, que pasáramos un buen día y disfrutáramos de nuestras cenas. Nos bendecía, en nombre de Dios y le suplicaba por nosotros que no pasáramos su misma situación. Sin quererlo, empecé a sentir rabia. ¿En serio seguía hablando de Dios estando como estaba?
Quise levantarme, gritarlo, darle unas monedas y decirle que no era Dios el que se las estaba dando. Justo antes, había escuchado a un hombre gritar por la calle "Donde está Dios no hay sufrimiento. Dios es paz, escuchen la palabra del Señor". Podría haberle llevado a la mujer del renfe y mostrarle la desesperación para preguntarle si Dios también estaba con ella.
Pero me quedé sentada, calmé mi enfado y reflexioné.
¿Qué es Dios?
Como de los maltratadores, todos dicen que es un buen hombre cuando en realidad son pequeños monstruos. Con la pequeña pero gran diferencia de que estos monstruos existen mientras que Dios, ¿realmente existe Dios?
Dios es el Fulanito del que todos hablan pero que nadie ha visto. El pensamiento de algún soñador. Un amigo imaginario, un sueño o una mentira. Un simple placebo. Para muchos esperanza o compañía. Es una excusa ante el miedo al desconocimiento. El protagonista de un cuento de hadas que ni siquiera tienen alas. Dios es la mejor invención del mundo. Dios es la peor invención del mundo. Del mundo Dios no es más que una invención.
Es palabras, literatura, pura gramática. Cuatro letras en español o alemán, tres en inglés o en italiano y ocho en rumano.
Dios es una costumbre o una tradición. Dios es un dibujo con forma de triángulo. La fantasía sexual de alguna monja llamada María. Dios no es paz, sino guerra. Un transformista sin identidad. Es un mimo, un actor o tal vez un camaleón.
Dios no es.
Dios no debería.
Dios no debería ser tan importante así que dejaré de escribirlo con mayúsculas.
Y de esta lista, dios es el personaje principal.
Para muchos, dios existe y para otros dios no es más que un chiste. Podemos reírlo o ignorarlo. Asumir comedia la tragedia y pensar en lo absurdo que es que lo sigamos culpando o alabando. Y que a día de hoy como hace miles de años, sigamos preguntándonos por su existencia.
Menudo misterio.
Nunca un chisme había dado tanto de qué hablar.
Y es que seguimos sin darnos cuenta de que, en esta historia, nosotros somos Gepetto.
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