jueves, 7 de abril de 2016

Sin perdices.

Se atragantó con una manzana y dicen que su marido estuvo besándola durante horas con la esperanza de que volviera a despertarse. En el fondo, se llamaba Blanca y el invierno había cubierto de nieve su pequeña casa. Él, incluso vestía de azul aquel día y, por un momento, se sintió un príncipe. Pero después de que su princesa muriera, se dio cuenta de que no formaba parte de ningún cuento de hadas y de que el amor jamás la traería de vuelta. Por eso, Romeo acabó suicidándose al darse cuenta de que su vida era una tragedia.

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