No te quiero y nunca volveré a quererte, pero te quise, ¡Oh, si te quise!
Te quise tanto que no podía hacer otra cosa que quererte; tú también me querías y querías que fuésemos "nosotros" y no sencillamente "tú y yo". Yo quería que así fuera y así se lo dije al cura y así se lo dijiste, yo de blanco y tú de celeste porque querías sorprenderme vistiéndote de cielo para volar conmigo eternamente. Y lo quise y nos quisimos, y me quisiste demasiado. Y querías que mis manos te tocaran solo a ti y que mis labios fueran de tu boca. Y quisiste querer que fuera tu princesa y yo estaba encantada de que fueras mi príncipe aunque no fueras perfecto. Y entonces me querías y te quería y no te gustaba que saliera con mi vestido rojo, por eso teñiste mis ojos de violeta aquella vez. Y querías que te quisiera y me rompiste el corazón en un abrazo, y me besaste tan intensamente que empecé a saborear la muerte. Pero yo sé que me querías y lo veo cada vez que cierro los ojos, cuando querías que te quisiera para siempre, y tenía que quererte para siempre. Y me miraste y me dijiste que me amabas antes de convertir nuestra casa en un infierno y las llamas consumieran nuestros recuerdos porque pensabas que morir juntos era la mejor forma de querernos. Pero sigo aquí, querido mío, y puedo abrir mis ojos sin temor a encontrarme con los tuyos para decirte que te odio porque no te tengo miedo. Ya no.

